de aquella daga que se instaló
terca e incólume en el centro
de tu desgarbado pecho
cercenando así el origen de tus latidos
de la mecánica perfecta que vibraba
al ritmo de ambos cuando hacíamos el amor
y aquel aullido tan tuyo
crucificó a todos y cada uno
de mis sentidos provocando:
lluvia, terremoto,
tsunami,convulsión,
tsunami,convulsión,
lava, ceniza, eclipse...
en cada punto cardinal sin excepción.
No acerté a pronunciar tu nombre
porque estaba mancillado;
las agujas del reloj de tu muñeca
estallaron clavándose en mi alma.
Te había matado a base de distancia.
No pude regresar de la muerte
no pude engañar al tiempo
y tú no me lo perdonaste
y tampoco te lo perdonaste
así te mató la tristeza en vida
con esa daga de hiel
que nadie más que tú tiene el poder
de sacarla de su piedra sagrada.
Debes vencer al dragón de la tristeza
y al del dolor o estarás desaparecida
mucho antes de que presenten tus exequias.
Vive, compañera, vive,
Sé feliz...
No permitas que nadie,
ni yo mismo,
robe un segundo de tu vida,
de tu sagrada existencia.
©DesdeSyrma8.3, 2011
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