Sólo me gustan las chimeneas humanas cuando es piel a piel por donde escapan sus propios humos y humedades. Humos vaporosos de placer, de roces febriles. Humedades a base de salivas y lenguas voraces. No hay peligro de muerte, si acaso una búsqueda apremiante por lo desconocido. (©DesdeSyrma8.3, 2011) Todos los derechos reservados.