Lo vi bajar del tren maleta corta en mano lejanas tierras se leían en las suelas de sus zapatos; las huellas marcaron el instante del reencuentro en aquel andén desolado. Nos abrazamos y su sonrisa detuvo las agujas del corazón de un tiempo descarado. Sentí la urgencia de rozar nuestros labios y así fue como al fin él y yo nos besamos. Temblaban nuestros cuerpos con esa fuerte pasión que nos hace tan humanos. Respiraciones y latidos benditos cómplices de dos enamorados que se redescubren tras un tiempo alejados. El andén nos vio marchar cogidos de la mano y por un momento nuestro amor ocultó la tragedia de una guerra que sacudía distintos bandos. ©DesdeSyrma8.3, 2011 Todos los derechos reservados. Prohibida copia.