Como orfebre te limitas a consentir mis gustos. Los gustos de un insecto que sobrevuela la maquinaria de tus pestañas. Hago y deshago el vuelo para colarme en la trastienda y posarme en el destino final del ámbar de tu mirada y el éxito queda garantizado bruñido, en quien ve como yo la pasión y la dedicación tras tus manos, tus sueños y tu mirada ámbar, muy ámbar. Amanece y mis alas son un nuevo juego de artificios en el resultado final que queda colgando lleno de vida ante una propuesta que lleva un nombre más una fecha escritas en la memoria del corazón, y en el latido de un tiempo de coincidencia. Una lágrima de emoción sucumbe ante tal despliegue. Ha llegado la hora, maestro.... aborda con valentía este nuevo barco repleto de aventuras y que te sean propicios esos nuevos aires. El amor es el origen de toda la maquinaria qu...