Dime niña
¿qué esconden tus ojos azules?
¿qué hay en la cúspide de tu corazón?
¿qué se cuece por cada poro de tu piel?
Acaso no es tu respiración el
propio nacimiento del mar...
Y sus habitantes cada célula sensible
que azota tus vértigos.
La luz es universal
y el poder está dentro de ti,
oh ,sí, muy dentro
y a la vez esparcido por fuera.
En ese salvaje ombligo
que llamas poesía
y que abre camino
a una nueva vida.
Es salvaje todo aquello
que se late,
que es marea,
que es arranque y conciencia.
Eres tú niña
la capitana de una nave
que regresa a por ti misma
sin descanso
atracando en el mismo puerto.
El puerto de la inocencia
y su ternura.
Ya eres mujer,
te han crecido las mareas,
soplan tus propios vientos,
descubres tus propios deseos
palpitando eléctricos
entre notables suspiros
pero a la orilla siempre
te encuentras sentada,
cómplice de un gran horizonte
pincelado de azules
y arañado de tu propia tierra.
Hogar, dulce y cálido hogar.
Morada de musas,
sirenas y tritones.
Dime niña
¿qué nuevos mundos
anuncian tus ojos?
¿ Qué se mueve en tu pecho?
Juguemos:
pon tu mano derecha a modo de caracola
en tu centro y escucha sus mareas,
sus corrientes,
disfruta con su espuma.
Vive a merced de tu propio tiempo,
el que marcan tus latidos
y se vierten lúcidos en tus versos.
Háblame de ti,
de las esferas de tu nacimiento,
del eclipse que hay formado
ahora en tus ojos.
Ay, niña, niña,
nunca permitas que la piel
curtida de mujer
te arranque o pervierta tus sueños.
©DesdeSyrma8.3, 2012

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