Había un vagón abandonado
en una vieja estación
que mi amigo Joe elegía
para dar rienda suelta a su pasión.
Era un blues aquel que nacía
de la garganta de su saxofón
el aire en la noche iba y venía
hasta el refugio de su corazón.
Como aquel que aúlla a la luna
desde lo alto de un gran peñón
mi amigo Joe usaba la música
como compañera de expresión.
Ay, Joe, mi querido amigo,
no te escondas más,
no lo hagas, por favor,
el mundo necesita esa alma
que le pones a tu viejo saxofón
tienes un don precioso
que llevar al otro con ilusión.
El éxito reside en saber
que algo tan tuyo y personal
puede hacer florecer
una suerte de emoción
en quien acabas de conocer.
©DesdeSyrma8.3, 2012
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