La niebla se tragó mi barco (“Pesadilla") y nadie regresó por mí a excepción de los fantasmas con las cuencas vacías y las preguntas sin un atisbo de respuesta. Morí de frío y de soledad y a nadie le importó porque no había sensación de echar de menos ni de más. La peor muerte: la indiferencia y su propia tragicomedia. No descanso en paz, perdonen las molestias. Ah, no, que no hay molestia posible ante la indiferencia...
Firmado: Alma Atormentada.
©DesdeSyrma8.3, 2011
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